martes, 4 de diciembre de 2007

Ella

Sólo ella, sólo ella comprende nuestra mirada,
sabe si hay alegría o tristeza con solo observarnos.

Sólo ella es nuestra protección ante cualquier pelea,
pues siempre hemos sabido que, tras ella, estábamos a salvo.

Sólo ella se levanta una hora antes que nadie,
aunque no haya motivo en su madrugar para
despertarnos a cada uno de nosotros.

Sólo ella dice que ya no tiene hambre cuando
queda poca comida y alguien dice querer un poco más.

Sólo ella nos defiende siempre porque somos su misma sangre
y sólo ella nos da una amistad que no se vende.

Sólo a ella le traicionaría el llanto al vernos sufrir o fracasar,
porque sabemos lo que siente cada vez que la decepcionamos.

Sólo ella merece la vida más feliz del mundo, pues ha desdoblado
la suya propia en seis más y eso no hay palabra,
dinero o gesto que lo pueda agradecer.


Y es que, al tratar de dedicarle unas palabras en este día,
cada intento ha sido en vano.
Y es que ¿a una madre?
¿Qué se le puede escribir a una madre?
Solo se puede decir en la ternura de un beso

sábado, 1 de diciembre de 2007

grande

Esta mañana ha vuelto a amanecer, pero se siente diferente.

Ayer, al finalizar casi el día, aprendí algo que, a partir de hoy,

me hará saber por qué hago así las cosas.

Un día alguien forjó una forma de ser.

Me he dado cuenta que soy

y somos la herencia de lo que él fue.

Su recuerdo