lunes, 17 de mayo de 2010

Ayer fue un día intenso, cuya clausura se empapó de abrazos y besos, besos de aquellos que no quieren terminar y abrazos de los que jamás te separarías. ¿Cómo vivir en un abrazo? No es necesario sólo el contacto físico, pues más allá de un tiempo prudencial uno debe despegarse del cuerpo que rodea con sus brazos, ya que seguramente otra necesidad fisiológica tenga lugar. ¿Existen los abrazos eternos? Yo creo que sí, para mi son aquellos que sin estar con la persona que abraza, los sientes. Solamente hace falta recordarlos, pensar en lo que se siente al ser abrazado, entonces vuelve, a mi se me revuelve el estómago y una tímida sonrisa se dibuja en mi rostro, tan tímida y recóndita que no quiere mostrarse, y no quiere hacerlo por muchas razones, entre ellas por una irresponsabilidad de la que yo no me hago responsable. Porque ni lo soy, ni quiero serlo.