viernes, 3 de abril de 2009

Angustias

Hace menos de 15 días te hablaba de reír, de lo mucho que me alegraba los días, y que a su lado tenía la sonrisa asegurada. Qué rapido pasa lo bueno, es una verdadera lástima que no pueda detenerse, que no pueda declararse imprescriptible. Eterno.
Digo esto porque esas sonrisas se han convertido en impunes lágrimas que se deslizan sin respuestas por las pálidas mejillas de mi cara. Esas escandalosas risas son hoy insoportables silencios que me destrozan y crean en mí una inseguridad que había adormecido desde hace tiempo y pensaba haber eliminado de mi ser. La ignorancia, la indiferencia, el más puro y cruel desprecio son posibles explicaciones a estos horribles sentimientos que se han instalado en mi persona, qué duro suena todo esto, parece que sea imposible vivir con ello, pero sí, se puede, lo puedo asegurar, porque yo misma estoy aquí escribiendo estas líneas sumida en la más profunda tristeza que provoca el rechazo de alguien que parecía iba a ser especial.