domingo, 20 de mayo de 2007

ANARQUIA Y REBELDIA

El odio que ellos nos dispensan es recíproco, pero a ellos les está permitido odiarnos con todas las connotaciones que este sentimiento implica.
Nuestra rebeldía no es más que el reflejo de sus acciones para con nosotros.
Sumidos en la impotencia, la rebeldía grita a pleno pulmón por más palos que este grito desencadene.
En la desazón de la indefensión, del odio fabricado, el rencor de los que sin razón siempre la tienen. Aberraciones sin remedio nos impugnan constantemente. Maliciosos psicólogos sin escrúpulos que nos torturan más que lo hicieron los vietnamitas con los rehenes norteamericanos.
Hay veces que tengo la sensación de ser una mascota que la meten y sacan de la jaula cuando quieren y hacen con ella cuanto se les antoja a estos carceleros sin escrúpulos y discriminados.
Me siento así en similitud por el grado de indefensión.
¿Dónde están los abogados que defienden la verdad para los que no tenemos ni medios ni oportunidad?. ¿Dónde están los jueces imparciales que sin distinciones de rango social castiguen lo que es "Delito" irrefutablemente fundado con axiomas?.
Cuando estos perros inhumanos te esposan y te patean entre unos cuantos vulneran no se que art. del código penal por agresión brutal premeditada ¿dónde están sus condenas?.
Para nosotros palizas, sanción y medidas represoras a diestro y siniestro.
¿Qué pasa?. Justicia fíjate en los axiomas de estos infames con carta blanca para exterminar a las personas.
Transgresores del Código Penal, Reglamento Penitenciario y de la Constitución Española.
Fascistas radicales y activos de puertas a dentro.
Burlando el estado de Derecho y a nuestra Democracia.
Por estas verdades irrefutables, seré siempre la cobaya que sólo intenta morder cuando la molestan y será anarquista y comunista.
¿"Demócratas"?, eufemismo de demagogia.
ANARQUÍA Y REBELDÍA

2 comentarios:

María Comella dijo...

ya estamos con SOLiDARIA jajajaj.
Este texto... qué manía le tengo oye... besitos matinales pachuca.

Anónimo dijo...

Desde siempre he sido un proletario, un marginado, una rebelde, un anárquico, enemigo de éste y de cualquier sistema, para mí la rebeldía contra la opresión es sencillamente una cuestión de estática, de equilibrio: entre un hombre y otro hombre perfectamente iguales, los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. No puede haber diferencias sociales; si las hay, mientras unos abusan y tiranizan, los otros protestan y odian. La rebeldía es una tendencia niveladora y por tanto racional, natural. Los oprimidos, los expoliados, los explotados, han de ser rebeldes porque han de recordar sus derechos hasta lograr su completa y perfecta participación en el patrimonio universal (en palabras de F. Ferrer i Guardia).

Este sistema percibe al rebelde como físicamente amenazador e ideológicamente perturbador, debido a los “abusos y engaños” que se dice que comete y al mal ejemplo de asocialidad que podría dar. Su existencia es disidencia a los ojos de un Estado que quiere ser fuerte y hegemónico y que por tanto debe actuar con severidad eliminándole o rechazándole.